Cuento La princesa y la rosa mágica

La princesa y la rosa mágica

Había una vez, en un reino muy lejano, una bella princesa que muy pronto llegaría a los 16 años de edad. Ella estaba muy feliz porque le encanta celebrar su cumpleaños y compartir con muchas personas del reino que llegaban con lindos regalos que la hacían sentir muy especial.

Todo en el reino estaba listo con los mejores banquetes, buenos músicos y un vestido muy especial para la bella joven. Ese día todo estaba muy alegre y poco a poco llegaban las personas del mismo reino y también de reinos vecinos, la princesa era la más hermosa de la fiesta y todos los príncipes se peleaban por invitarla a bailar.

Esa misma noche su padre le dijo que tendría que empezar a buscar un príncipe para tomar como esposo, la princesa sentía que aún no era el momento pero debía obedecer a su padre. Muy preocupada en medio del baile salió al jardín a pensar un poco mejor; allí mismo se encontró con un apuesto joven que aunque era humilde y campesino logró cautivarla desde el primer momento que la miró.

El joven se acercó a la princesa y le regaló una hermosa rosa roja, era la más bonita en todo el jardín y para la princesa era el mejor regalo de la noche. El joven habló un rato con la princesa y ella le contó la decisión que su padre la había obligado a tomar, ese día debía decidir a un príncipe para casarse.

A eso de la media noche el rey llamó a la princesa para que escogiera a su marido, ella muy asustada le dijo que no quería a ningún príncipe, que deseaba tomar por esposo a aquel humilde campesino que la había hecho sentir muy especial.

De inmediato todos en el reino se burlaron de ella y el rey muy furioso la mandó a encerrar, la castigó por querer a ese joven en lugar de príncipe rico y con poder. La princesa duró muchos días encerrada y la rosa roja no dejaba de lucir tan vital, era tan hermosa como el primer día en que se la regalaron.

Una noche la princesa deseó estar con su amor y la rosa brilló mágicamente y se lo concedió. Aquella rosa era tan fuerte como el amor que sentía por el joven campesino. Ella en libertad enfrentó a su padre y le dijo que solo se casaría con el joven que amaba, su padre al verla tan valiente aceptó la unión y al poco tiempo la princesa se casó con su amado. Desde entonces son muy felices y la rosa mágica se mantuvo fuerte como el amor, nunca se marchitó y estuvo protegiendo a la pareja.

Más cuentos de Princesas

Cuentos en video

Cuentosilustrados

Cuentos virtuales